Tensión en el Golfo: EE. UU. exige a Europa pasar a la acción y dejar de «hablar» sobre el Estrecho de Ormuz CORTE
En una declaración que marca un endurecimiento en la política exterior de la administración de Donald Trump, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, lanzó un ultimátum a sus aliados europeos: la apertura del Estrecho de Ormuz es una prioridad que deben liderar ellos mismos, no Estados Unidos.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, Hegseth arremetió contra la inacción de las potencias europeas. “Tal vez deberían empezar a hablar menos, a celebrar menos conferencias ostentosas y, en su lugar, subirse a un barco”, declaró el funcionario. Según el secretario, Washington ya no está dispuesto a cargar en solitario con el peso de garantizar la seguridad energética global, argumentando que el país cuenta con reservas de energía suficientes para ser autosuficiente.
El jefe del Pentágono calificó como “tonta” la reciente cumbre de 50 naciones organizada por Francia y Reino Unido, destinada a crear una misión defensiva en el estrecho. Para Hegseth, esta respuesta es insuficiente frente a una crisis que afecta directamente a los intereses europeos y asiáticos. “La época de aprovecharse de la protección de EE. UU. ha llegado a su fin”, sentenció, subrayando que la alianza debe dejar de ser una “calle de un solo sentido”.
La situación en el Estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán como represalia a la ofensiva militar iniciada el pasado 28 de febrero, sigue en un punto muerto. Estados Unidos, por su parte, mantiene un estricto bloqueo naval que ya ha afectado a 34 buques. El presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, confirmó la incautación de navíos iraníes, entre ellos el tanquero Touska, como muestra de la determinación de Washington por mantener la presión sobre Teherán.
A pesar de las tensiones, Hegseth dejó claro que el Pentágono no tiene prisa por alcanzar un acuerdo rápido con el régimen iraní, cuyas negociaciones iniciales en Pakistán fracasaron. “Tenemos todo el tiempo del mundo”, advirtió el secretario, dejando la responsabilidad de la desescalada en manos de un Irán que, por ahora, se niega a ceder ante el cerco naval estadounidense.
Tensión en el Golfo: EE. UU. exige a Europa pasar a la acción y dejar de «hablar» sobre el Estrecho de Ormuz
CORTE
En una declaración que marca un endurecimiento en la política exterior de la administración de Donald Trump, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, lanzó un ultimátum a sus aliados europeos: la apertura del Estrecho de Ormuz es una prioridad que deben liderar ellos mismos, no Estados Unidos.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, Hegseth arremetió contra la inacción de las potencias europeas. “Tal vez deberían empezar a hablar menos, a celebrar menos conferencias ostentosas y, en su lugar, subirse a un barco”, declaró el funcionario. Según el secretario, Washington ya no está dispuesto a cargar en solitario con el peso de garantizar la seguridad energética global, argumentando que el país cuenta con reservas de energía suficientes para ser autosuficiente.
El jefe del Pentágono calificó como “tonta” la reciente cumbre de 50 naciones organizada por Francia y Reino Unido, destinada a crear una misión defensiva en el estrecho. Para Hegseth, esta respuesta es insuficiente frente a una crisis que afecta directamente a los intereses europeos y asiáticos. “La época de aprovecharse de la protección de EE. UU. ha llegado a su fin”, sentenció, subrayando que la alianza debe dejar de ser una “calle de un solo sentido”.
La situación en el Estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán como represalia a la ofensiva militar iniciada el pasado 28 de febrero, sigue en un punto muerto. Estados Unidos, por su parte, mantiene un estricto bloqueo naval que ya ha afectado a 34 buques. El presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, confirmó la incautación de navíos iraníes, entre ellos el tanquero Touska, como muestra de la determinación de Washington por mantener la presión sobre Teherán.
A pesar de las tensiones, Hegseth dejó claro que el Pentágono no tiene prisa por alcanzar un acuerdo rápido con el régimen iraní, cuyas negociaciones iniciales en Pakistán fracasaron. “Tenemos todo el tiempo del mundo”, advirtió el secretario, dejando la responsabilidad de la desescalada en manos de un Irán que, por ahora, se niega a ceder ante el cerco naval estadounidense.
